La vida, nuestra vida, está llena de desilusiones, desencuentros, desengaños, rencores, rupturas, falsas pasiones. Cosas feas que no nos gustan y que a veces es necesario aparatar accediendo a la puerta de los sueños, al mundo de las fantasías donde las historias bonitas y los cuentos tienen buen final. Es por ello que nos gusta leer, ver cine, ver películas románticas con héroes apuestos y encantadores que nos suban el ánimo al hacernos protagonistas de esos cuentos. Y esa es la parte en la que entramos cuando vemos El diario de Noah. En una historia idílica de amor más allá de los años, una historia de las que no hay en el mundo real, de las que sólo existen en los sueños.
Y si hoy no lo recuerdo…
si lo he dado por olvidado,
si no llego a encontrar
en mi pasado
Qué hay de lo vivido si
se descuida por olvido.
Pero lo que se olvida es como si nunca hubiera sucedido. Nos pasan muchas cosas buenas, que por descuido o porque nos hacen daño, porque cuesta regresar al pasado, porque con la edad pesan los años, no almacenamos en el cajón de la memoria y es como si nunca nos hubieran pasado. Cuando se tratan de cosas desagradables no importa olvidarlas, pero si es una historia de amor como la de Noah Calhoun y Allie Hamilton olvidarla es pura tristeza. Por eso siempre es aconsejable anotar las cosas buenas en un diario.