27 enero, 2007

SON DE MAR

LITERATURA
Es una lástima pero todas las cosas bonitas se acaban. Los grandes placeres de la vida terminan esfumándose, y las historias más bellas y mejor contadas llegan, por cualquier motivo absurdo, al final de sus días. Cansada de que todo lo bueno, bonito y maravilloso se acabe, y por algún que otro motivo poco relacionado con la literatura, decidí no llegar al final de esta historia. Y así fue como no acabé de leer Son de mar, porque no quería terminar de leerla y porque sabía que no tendría un final feliz, teniendo en cuenta el principio de la misma.
Decidí que Ulises y Martina fueran amantes por siempre y vivir en una ensoñación constante para que nada ni nadie arruinase una de las más bellas y duraderas, por tanto, ficticias, historia de amor.
La de Martina y Ulises es una historia eterna donde viven felices y comen felices, donde ganan los buenos porque se aman eternamente. Donde nadie decide el final, ni se interpone en la felicidad constante, porque así yo lo quise.
Ahora bien, si vais a leerla dejo a vuestra elección llegar al final, al fin y al cabo - como dije al principio – es una lástima, pero todas las cosas bonitas se acaban.

5 Comentarios:

ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA dijo...

La Princesa……..

El rostro de la princesa es,
un mar de lágrimas de tristeza

Quizás los océanos del tiempo
estén llenos de tus lágrimas.

De tus lágrimas nacieron ríos y mares.
Por tus lagrimas encuentro el roció en la mañana

De tus lágrimas nace la primavera
después del deshielo invernal.

De tus lágrimas bellas golondrinas beberán,
y con suspiros de tristeza volaran.

De tus lágrimas nuevas amapolas nacerán,
y el rojo de tus mejillas envidiarán.
Que por tus ojos llorosos con valentía
Gotas de hermosos recuerdos y melancolía,
Retazos del tiempo borraran.

Tu rostro como el de aquella princesa
Fue el mirar de la tristeza.

Ojos hermosos, bellos esplendorosos,
volved a ser los que a mi mundo sorprendieron
allá en los océanos del tiempo,
y al sur corazón mi hirieron,
por no ser para mí su mirar hermoso.

Y ahora, triste veo lo que en gloria vi.
Y ahora princesas, lágrimas y oscuridades puedo ver.

Surco los océanos del tiempo
En busca de un mirar que no fue par mi.
Y por no serlo evite el mirarlos,
Por que su luz no fue mi sol,
Sino el sol que iluminaba a otro amor.

Cuanto daría por coger tus lagrimas princesa,
Y guardarlas en mi mano,
Que seria como tocar el cielo.
Océanos y mares podría navegar,
Y tus ríos surcar.
El roció en mi mano tendría,
al acariciar tu mejilla.
llevandome tus tristezas
y trayendore alegrías.


Y como los sueños, sueños son,
aquí se acaba el mió.

Le pondre un nombre,
el sueño de Fondón,
porque no tiene fondo.

Así mi vigilia se acaba,
Y ya llegan los sueños,
Y en ellos pongo mi empeño,
porque mi princesa no llegaba.

Dicen que los sueños sueños son
Y que el dormir da esperanzas.

Así, que me iré a dormir para soñar.
Soñar con la esperanza
de si en el océano de los tiempos
encontrarlos yo pudiera,
que como dice el poeta:

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.




Y rostro de la princesa,
dejo de ser un mar de lágrimas de tristeza……

ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA dijo...

Tus ramas junto a las mias.

No existe oído que vea.
Ni ojos que sientan.
Ni manos que vean.
Ni nariz que oiga.
Ni boca que deguste una melancolía como la tuya.

Y tu ninfa,
ángel de luz entre tinieblas,
estrella en la mañana
faro y guía del corazón solitario.

Tú que llegaste de las lejanas galaxias,
tu que fuiste centro de constelaciones,
envidia de los planetas y del mismo sol.

Haz de luz que mostró
los caminos de un soñador
que surcaba senderos de amor
y el paso del tiempo me oculto.

No creo en los finales felices.
Pero si en el amor duradero
No creo en las llamaradas fulminantes
Ni amores a primera vista.

Creo en un pequeño fuego
Que se haga fuerte con el tiempo
Perdurables en lo etéreo
Y con matices de pasión

Y es cierto, las cosas tienen un final,
Eso es irremediable,
Pero nuevas vidas a la vida pueden llegar.

Unas cosas tienen que dejar su existencia
Para que otras nuevas ocupen su lugar
Como así el ciclo vital

Solo busco a mi Baucis, como un perdido Filemón.
Y si para ello en Roble tuviera que convertirme
Solo espero que a mi lado existiera un Tilo,
Con las ramas de mi Baucis enriadas en mi tronco.

ENTRE EL SUEÑO Y LA VIGILIA dijo...

FILEMÓN Y BAUCIS
(Una historia de amor)
Zeus y Hermes descendieron desde el monte Olimpo a la tierra para comprobar la hospitalidad de los habitantes de Frigia. Llamaron a mil puertas pidiendo abrigo y descanso pero todas permanecieron cerradas. La única casa que los acogió fue la de Filemón y Baucis, una pareja de pobres ancianos que vivían en una pequeña y humilde choza de las colinas.
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El anciano Filemón les invitó a sentarse en un banco de madera sobre el que su esposa había colocado una manta. Baucis removió las brasas de la chimenea para reavivar el fuego, lo alimentó con hojarasca y cortezas secas, y con su débil soplo de anciana hizo renacer de nuevo las llamas. En un pequeño caldero preparó una humilde pero sabrosa comida para sus huéspedes con un repollo, que su esposo había recogido aquella misma tarde del huerto, y una loncha de lomo de cerdo ahumado, que tenían colgado de una viga. Ofrecieron a los viajeros una cubeta de madera de haya con agua tibia para que pudieran descansar y calentarse los pies.
Baucis limpió la mesa con verdes hojas de menta y sirvió aceitunas, verdes y negras, cerezas maceradas en vino, endibias, rábanos, cuajada, huevos y un buen vino. El guiso de repollo estaba exquisito y fue muy alabado por todos los comensales. Los postres consistieron en nueces, higos secos, dátiles, ciruelas, manzanas aromáticas, uvas y un reluciente panal de miel que colocaron en el centro de la mesa. La generosidad y hospitalidad de los dos ancianos les había hecho ofrecer a sus huéspedes todo lo que tenían y, siempre, mostrando un rostro afable y sonriente.
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Filemón y Baucis observaron que la jarra de vino, que habían vaciado varias veces, se volvía a llenar sola. Se dieron cuenta que aquellos hombres eran, en realidad, dioses y les imploraron perdón por la escasa comida y la pobreza de su casa. Filemón se levantó a sacrificar el único ganso que tenían para ofrecérselo a los dioses.
Entonces Zeus les dijo:
- Es verdad que somos dioses y vamos a castigar a todos los habitantes de esta comarca por su falta de hospitalidad. ¡Seguidnos hasta la cima del monte!
Cuando llegaron a la cumbre vieron que un enorme lago había sumergido toda la región ahogando a todos los habitantes de Frigia. Lo único que no se había cubierto por las aguas era su humilde choza.
Filemón y Baucis, asombrados por lo que estaban viendo, lloraban por sus vecinos y en aquel momento su vieja y pequeña cabaña se transformó en un hermoso templo.
Zeus les dijo:
- Pedidme lo que queráis.
Filemón habló brevemente con Baucis y expuso este deseo a los dioses:
- Puesto que hemos vivido juntos en esta tierra toda nuestra vida queremos seguir aquí como guardianes y sacerdotes de vuestro templo y también deseamos que la muerte nos lleve a los dos al mismo tiempo para que yo jamás pueda ver la tumba de mi esposa y ella no tenga que enterrarme a mí.
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Y así juntos y felices vivieron muchos años más hasta que un día, ya muy viejos y achacosos, sentados en la escalinata del templo vio Baucis que le salían hojas a Filemón, y Filemón vio que a Baucis le ocurría lo mismo y mientras sus cuerpos se transformaban en troncos y las ramas crecían sobre sus cabezas se hablaban y se cruzaban palabras de despedida y cuando las hojas casi les impedían verse los dos pronunciaron al unísono la misma frase:
- Adiós, mi amor.
Y las ramas sellaron y ocultaron sus labios para siempre. Filemón se transformó en roble y Baucis en tilo. Desde entonces ambos permanecen unidos con las ramas entrelazadas.

abel dijo...

Pues la verdad es que si, que es una lastima que cuando tienes algo bonito y que te ha costado mucho conseguir, se pierda o se termine... no me e leído el libro, y creo que prefiero quedarme con la descripción de que todo puede recordarse de la manera que más nos guste, o de la que mayor alivio nos den...

Anónimo dijo...

Tío, más pico y pala