12 febrero, 2007

AL SUR DE GRANADA

Hay caminos que, por naturaleza o por caprichos del destino, tienden a converger. Son las historias que tienen sabor dulce porque la unión simboliza felicidad en la mayoría de los casos. Pero también hay buen sabor en momentos de profunda tristeza en la que los caminos, en lugar de converger, se separan. Buen sabor con melancolía, con resignación. Este último es el caso de “Geraldico”, un joven idealista inglés aspirante a escritor que, como si de Irving se tratara, llega a la alpujarra granadina en busca de historias que plasmar de la romántica Andalucía. Y es la historia de dos caminos que en lugar de estar unidos por siempre se separan por caprichos del destino y no se vuelven a juntar. El amor, los viajes, la alegría en la forma de vida lenta de los andaluces forman parte del contexto de una historia cuyo final, aunque no todo lo feliz que se puede desear, no deja mal sabor de boca.

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

Otro punto de vista sobre las alpujarras granadina lo de Cristobal. Un Inglés que dejó toda su vida en Inglaterra para gastarse todos sus ahorros en un cortijo super cutre llamado El Valero. La historia está escrita en un libro llamado "Entre limones: historias de un optimista" y he de deciros que el optimismo de este hombre es digno de admirar.
Besos
pili

abel dijo...

Renueva la crítica, que todavía estoy esperando aver que dices de la peli del otro dia.

julio de cadiz dijo...

Una quinielita pa las Oscar no?