La Iglesia critica la visión "carnal" y "materialista" de la película sobre Santa Teresa
Reprocha que muestre "la aproximación mística de Santa Teresa de Ávila a la figura de Cristo como una relación carnal"
EUROPA PRESS MADRID
La Iglesia ha criticado que la película Teresa. El cuerpo de Cristo, que se estrenará el próximo 9 de marzo, muestre "la aproximación mística de Santa Teresa de Ávila a la figura de Cristo como una relación carnal".
El director del Departamento de Cine de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Orellana, asegura que "la aproximación mística de Santa Teresa a la figura de Cristo como una aproximación carnal roza el límite de lo aceptable cuando recalca el contacto físico y casi sensual entre el personaje de Cristo y el de santa Teresa".
Según el experto en cine religioso, esto "irritará con razón a ciertas sensibilidades y a muchos estudiosos de la historia teresiana, por esta visión exclusivamente materialista de la experiencia mística".
Orellana ha afirmado, sin embargo, que el filme "en ningún momento es ofensivo" y que el cartel con la que se presenta (la mano llagada del Crucificado sobre el hombro desnudo de la santa) es "sólo una provocación" y "no representa para nada el tono general" de la película, aunque duda que la película funcione porque el público no católico "no encontrará ningún punto de interés" y los católicos "la rechazarán por sus puntos más problemáticos". "Al final no se sabe muy bien a quién va dirigida", ha concluido.
No han entenido a la santa
El experto asegura que tanto el director del filme, Ray Loriga , como la actriz Paz Vega "no llegan a sintonizar ni a entender" la figura de la santa. "El director ha intentado hacer una aproximación a Santa Teresa desde un planteamiento feminista, como una mujer que se adelanta a su tiempo, pero no desde lo que es el núcleo de la experiencia cristiana, es decir, por qué ella es una santa o una mística", ha explicado.


2 Comentarios:
Es que hacer Paz Vega de Santa Teresa, pues.....
Habrá que ver la peli para opinar. No nos olvidemos que ya se criticó en su tiempo la famosísima escultura Extasis de Santa Teresa (1645-1642)
Yo me sumo a la postura de Callejuelo y prefiero primero verla antes de opinar. Bien es sabido que lo que se busca con el cartel, he incluso con el título de la misma película es la provocación de los católicos más puritanos y de la Iglesia en general. Pero habrá que ver si el contenido de la misma se adapta a la pasión mística que sentía la Santa por Jesús. Aunque también me sumo que quizás la Paz no es la más santita y mística de todas, todas, las actrices españolas. Es más, no hay película en la que no enseñe parte de sus epicúreos atributos. Pero bueno, la chiquilla si la han puesto a ella será por algo, aquí nada se hace “de báldere".
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
Publicar un comentario en la entrada